Deporte en la infancia y adolescencia
Se ha discutido mucho sobre la influencia del deporte en el crecimiento infantil. Algunos expertos apuntan a posibles perjuicios para el organismo, pues el cuerpo de un niño es delicado y se encuentra en pleno crecimiento,y los entrenamientos duros y los inevitables microtraumatismos podrían influir negativamente en él.
Pero nadie ha conseguido demostrar este extremo y sí, en cambio, las ventajas que reporta la práctica deportiva regular desde la infancia. Además, es más fácil inculcar hábitos saludables a edades tempranas que eliminar hábitos perniciosos o autodestructivos en la edad adulta. Sedentarismo, tabaquismo, sobrepeso, inadecuada alimentación y otras variables están presentes en la génesis y desarrollo de las llamadas enfermedades degenerativas, que se asocian a los males del mundo desarrollado:arteriosclerosis, artrosis, diabetes tipo II, etc. Estas patologías, aunque se manifiestan en la edad adulta, comienzan a gestarse en la infancia. Y es entonces cuando se pueden comenzar a prevenir, entre otras maneras,practicando deporte.
Varios estudios realizados en nuestro país alertan sobre los niveles altos de colesterol en la infancia, las tasas crecientes de obesos entre niños y niñas, e incluso del incremento de casos de hipertensión arterial entre adolescentes.
Detectar estos factores de riesgo resulta relativamente sencillo y permite prevenir su desarrollo desde la infancia.
Pero hay, además, otras razones de peso para promocionar la práctica.
El deporte ayuda a prevenir enfermedades, y se sabe que los adolescentes que lo practican con regularidad consumen menos drogas.
La primavera y el verano son épocas propicias para iniciar una actividad deportiva al aire libre: marcha, paseo, senderismo, natación, monte, bicicleta, etc. De paso el niño aprenderá también a amar y disfrutar de la naturaleza. Pero tenga presente que:
• Hay que orientar al niño a la hora de elegir una actividad deportiva, pero siempre respetando sus preferencias.
• La actividad deportiva tiene que ser acorde con las cualidades del niño y a su constitución corporal.
• Debe practicarlo con carácter lúdico, sin que suponga sacrificios ni sufrimiento. Puede tener un componente competitivo, pero dentro de unos límites, y desde luego, hay que evitar inculcarle el afán de ser “el mejor, el primero, porque ser el segundo es un fracaso”.A menudo, y sin darse cuenta, los padres estimulan el instinto competitivo y están sembrando futuras frustraciones.
• La actividad deportiva debe contribuir al desarrollo integral del niño. Si se decanta por un deporte especializado,hay que complementarlo con otras actividades que neutralicen los efectos de una especialización y que contribuyan a evitar desequilibrios y asimetrías físicas. La natación es un complemento ideal para otras actividades.
• Hay que acostumbrarle a que haga el calentamiento necesario, que prepare el cuerpo para la actividad que va a desarrollar, y al finalizar la misma que haga relajación y estiramientos.








fhgjhyunuhu dijo
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19 Octubre 2008 | 10:22 PM